Los diferentes rostros de nuestra Madre
Los diferentes rostros de nuestra Madre
A veces los católicos nos extrañamos de tantas apariciones y advocaciones de Nuestra Madre a lo largo de la historia. En un lugar la Santísima Virgen María aparece como blanca, en otros como africana, en otros como alemana, en otros como nativa del lugar… Pero, ¿Por qué ocurre esto?¿Qué beneficio nos reporta?¿Es tan importante estar pendiente de ellas?
Estas diferentes apariciones marianas rebosan de sentido y de propósitos. Dios infinitamente bueno, tierno y amoroso no se cansa de inventarse regalos para sus amados hijos. En este caso, a pesar de nuestra grandísima miseria y pequeñez, nos dio a su Madre.
Ella, que tiene un corazón inmenso, semejante al de su Hijo, no cesa de buscar nuestro bien. Por su parte Dios nos permite conocer el gran regalo que nos ha dado. Es esta una de las razones principales de las diferentes advocaciones y apariciones: conocer mejor el cariño de María, Madre nuestra. En cada una de estas apariciones conocemos lados nuevos de su corazón, entendemos mejor la profundidad y diversidad de los carismas y virtudes con los que Dios la ha colmado, los matices de su amor.
Además del inmenso regalo de conocer mejor a nuestra bella Madre, vemos claramente que está próxima a todos , sin importar color o condición. Para ella cada uno de nosotros vale toda la sangre de Cristo.
Parece claro entonces que vale la pena conocer estos diferentes aspectos del cariño de quien tanto nos ama.
Algunas advocaciones marianas bastante conocidas son:
Nuestra Señora del Buen Consejo
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
La Inmaculada Concepción.
Nuestra Señora de Guadalupe.
Nuestra Señora de Loreto.
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