El Papa, los indios y los obreros.



En Oaxaca se reúnen los indios mexicanos, pobres, abandonados, que viven en la marginación social y cultural.  Un indio saluda al Papa, así:

“Tú dijiste que nosotros, los pobres de América Latina, somos la esperanza de la Iglesia. Mira ahora como vive esta esperanza”.

Wojtyla responde, hablando un lenguaje de liberación:

“El Papa está con estas masas casi siempre abandonadas a un nivel de vida innoble y a menudo explotadas duramente…”.

Los trabajadores llenan el río

Una masa de obreros saluda al papa en Monterrey, ciudad industrial sobre los altiplanos frescos del norte, llamada la “Manchester mexicana”, con un millón de habitantes. Wojtyla habla a los obreros desde el puente San Luisito, sobre el río Santa Catalina. La muchedumbre de los obreros llena el lecho seco del río, ancho unos veinte metros y largo casi dos kilómetros.

Es el último día del viaje en México. El papa Wojtyla regresa a Roma, bronceado por el sol mexicano, el rostro marcado por el cansancio, pero también  con la inmensa satisfacción por el triunfo de su primer viaje apostólico.

1 de Febrero de 1979

Tomado de: “Florecillas del papa Wojtyla” de Domenico del Rio.

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