¿Por qué debemos nosotros también aceptar el sufrimiento en nuestra vida y así «cargar con la cruz» y con ello seguir a Jesús?



 

Los cristianos no tienen que buscar el dolor, pero cuando se enfrentan a un dolor que no se puede evitar, éste puede cobrar sentido para ellos si unen su dolor al dolor de Cristo: «Cristo padeció por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas» (1Pe 2,21). [618]

Jesús dijo: «El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga» (Mc 8,34). Los cristianos tienen la tarea de mitigar el dolor del mundo. Sin embargo siempre habrá dolor. En la fe podemos aceptar nuestro propio dolor y compartir el dolor ajeno. De este modo el dolor humano se hace uno con el amor redentor de Cristo y con ello se hace parte de la fuerza divina que transforma el mundo hacia el bien.

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  • Segunda Lectura 1Cor 12,3b-7.12-13: Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo
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  • Semana del 8 al 14 de Junio de 2014 – Ciclo A Pentecostés

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