¿Por qué debemos cultivarnos a nosotros mismos?
Debemos cultivarnos a nosotros mismos para poder practicar el bien con alegría y facilidad. A ellos no ayuda en primer término la fe en Dios, pero también el hecho de vivir las virtudes; es decir, que con la ayuda de Dios formemos en nosotros actitudes firmes, no nos entreguemos a ninguna pasión desordenada y orientamos las potencias de la razón y de la voluntad cada vez más inequívocamente hacia el bien. [18040-1805, 1810-1811, 1834, 1839]
Las principales virtudes son: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Se las llama también <<virtudes cardinales>> (del lat. Cardo = perno, gozne de la puerta, o bien cardinalis = importante).









