¿En qué se diferencia el sacerdocio común de los fieles del sacerdocio ordenado?



 

Por el Bautismo Cristo nos ha convertido en un reino de <<sacerdotes para Dios, su Padre>> (Ap 1,6). Por el sacerdocio común, todo cristiano está llamado a actuar en el mundo en nombre de Dios y a transmitirle si bendición y su gracia. Sin embargo, en el Cenáculo y en el envío de los APÓSTOLES, Cristo ha dotado a algunos con un poder sagrado para el servicio de los creyentes; estos sacerdotes ordenados representan a Cristo como pastores de su pueblo y cabeza de su Cuerpo, la Iglesia.  [1546-1553, 1592]

 

La misma palabra <<sacerdote>> usada para expresar dos realidades relacionadas, pero con una diferencia <<esencial y no sólo en grado>> (Concilio Vaticano II, LG), lleva a menudo a confusión. Por un lado tenemos que darnos cuenta con gozo de que todos los bautizados somos sacerdotes, porque vivimos en Cristo y participamos de todo lo que él hace. Por qué entonces no pedimos constantemente BENDICIONES para este mundo? Por otra parte tenemos que descubrir de nuevo el don de Dios a su Iglesia, que son los sacerdotes ordenados, que representan entre nosotros al mismo Señor.  138

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